Esta era una unidad económica y social, era el núcleo de la vida chilena desde el siglo XVII en adelante, es donde nace la identidad de todos los chilenos.
También era una unidad territorial autosuficiente donde el sistema de vida gira en torno a la actividad agrícola, esta abastece a las grandes ciudades. Había gran producción agrícola y gran producción ganadera.
Estructura social de la hacienda
Patrón o Hacendado: Eran los dueños de la hacienda (hombres), las personas que la administraban, criollos herederos de los españoles que poseen grandes riquezas.
2. Inquilinos: Las personas que obtienen un pedazo de tierra y vivienda del hacendado a cambio de trabajar gratis en la cosecha, trilla y cuidado de animales. Vivían con su familia y todos estaban a disposición del patrón.
3. Mediero: Son hombres que solicitan un pedazo de tierra al hacendado y lo siembran, pagan un arriendo mensual o anual, también pueden pagarle al hacendado por medio de sus cosechas. El mediero es independiente.
4. Peón: Se contrata a cambio de comida y jornal, trabajan por temporadas. Constituyen la sociedad marginal rural que significa que son sin control social, viven en barracas y sin arraigo familiar
miércoles, 11 de septiembre de 2013
las reformas borbónicas : Las reformas borbónicas en la Nueva España fueron la serie de cambios administrativos aplicados por los monarcas españoles de la casa de Borbón a partir del siglo XVIII en el Virreinato de Nueva España. Estas reformas buscaban remodelar tanto la situación interna de la península como sus relaciones con las colonias. Ambos propósitos respondían a una nueva concepción del Estado, que consideraba como principal tarea reabsorber todos los atributos del poder que había delegado en grupos y corporaciones y asumir directamente la conducción política, administrativa y económica del reino.
Estas reformas de la dinastía borbónica estaban inspiradas en la Ilustración y pretendían alcanzar el control directo de la burocracia imperial sobre la vida económica. Las reformas intentaron redefinir la relación entre España y sus colonias en beneficio de la península. Aunque la tributación aumentó, el éxito de las reformas fue limitado; es más, el descontento generado entre las élites criollas locales aceleró el proceso de emancipación por el que España perdió la mayor parte de sus posesiones americanas en las primeras décadas del siglo XIX.
Las reformas borbónicas llegaron del exterior, concretamente de la corte imperial de Madrid; llegaron de fuera como llegó la conquista en el siglo XVI. Afectaron a todo el imperio, pues no eran sólo para la Nueva España. El objetivo último de los monarcas de Borbón era la sujeción de las colonias para beneficio económico de la metrópolis: corregir las fugas fiscales y promover la producción para aumentar así la recaudación de impuestos. Para lograrlo se necesitaba reformar instituciones y procedimientos viciados —a juicio de los reformadores— que se habían incrustado en las sociedades coloniales y con los que ciertos grupos de privilegiados medraban al amparo de la debilidad de los gobernantes de la casa de Habsburgo. El Consulado de Comerciantes, algunas corporaciones religiosas como la Compañía de Jesús y la misma institución del virreinato fueron el blanco de los golpes de los reformadores.